Autoestima a la basura
Atónita de mi, que no comprendo cómo he sido seducida por las migajas de un Puerto doloroso.
Eres para mí lo que yo fui un día para otro. Me siento poderosa amando y siendo amada por un ser que tiene vacío en los ojos, mentiras en la boca y legañas en el alma.
Y a día de hoy, mi rutina es pasar unas horas contigo hablando sobre mentiras disueltas en agua. Y luego que te vayas, que te disipes, que vueles muy lejos de mi donde otra, porque no querré volver a verte nunca más y me pasaré los días y las noches llorando por ti, añorándote, desangrándome, lamiendo las paredes creyendo que es tu piel. Pero eso sí, antes me mato que volverte a rozar siquiera. Qué blasfemia si lo hago.
Ignorantes aquellos que creen que son civilizados por utilizar cuchillo y tenedor.
A tus ojos eres grande, sientiendote en tu interior una mierda tan vacía e insignificante.
Salud.
Clementina post farra 2008.
martes, marzo 29, 2011
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