Acostumbrada a caminar contra corriente. Rodeada de compañía y al mismo tiempo de soledades, había bebido mucho, demasiado tal vez. Vagos rasgos de felicidad habían en mi camino y me pregunté: ¿Por qué?
- Te estaba esperando, ¿por qué tardaste tanto?.
Me regaló una sonrisa y jamás se marchó de mi lado.
jueves, enero 06, 2011
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