DESEOS (EL)
(Nuevas Historias en un Bar)
Una noche como cualquier otra, recostado sobre su almohada, sin más compañía que su computador encendido reproduciendo una lista interminable con su música favorita, sin nada que hacer y mucho en que pensar; quizás producto de la hora. Su mente empieza a divagar, empieza a descubrir sentimientos, y sin querer piensa en ELLA, descubre que lo más sencillo y perfecto por pocos minutos en su vida fue ELLA aunque no logró entenderla...
Es que ELLA, amante de las palabras inconclusas, de las palabras pronunciadas con los ojos y con el cuerpo, simplemente le fascina; ELLA sin proponérselo siempre lo ha dejado a la deriva, sencillamente le cuesta tanto escucharla y entenderla porque es su silencio el que le grita.
Descubre que sin darse cuenta extraña en demasiada su presencia, su capacidad de hablar con la mirada, de sentir sin tocar un milímetro de su piel, de besar con solo rozar los labios, de saberlo todo con solo mirarlo, esa intuición que nunca falla y que ha permitido que ELLA siempre esté allí, esa manera de conocerlo y aceptarlo, de tomarlo y acariciarlo tratando de eliminar sus miedos...
Se descubre capaz de recorrer la distancia que los separa con sólo cerrar los ojos e imaginar que respira su mismo aire. No puede dejar de pensar en esos labios, esos que se muestran tan inocentes, que se mueven inconscientes del deseo que provocan.
Solo ha podido tenerlos una vez, pero el recuerdo le persigue, es esa mezcla de inocencia y picardía, esa capacidad de entrega, ese roce perfecto entre dos que solo quieren estar juntos; roce que se manifiesta en ese cruce de miradas, en esos labios que juegan a encontrarse, que juegan a pertenecerse el uno al otro... Cuando no les está permitido…
Sabe que no sucederá de nuevo, tiene la certeza de que así está escrito. Mas el recuerdo le persigue. ELLA fue capaz de lograr que ÉL olvidará su pasado, su presente y su futuro en un par de cortos minutos, le enseñó a borrar de su mente malas experiencias, tristezas y responsabilidades del diario vivir, además de rendirle devoción al alma (ajena). Logró cambiar todo eso solo por el deseo de estar con ELLA, que se esfuma poco a poco en las paredes de su ahora bien llamada: “conciencia…”
Cierra los ojos y la ve tan perfecta! está maravillado! Oh! cuanto desea estar con ella y fundirse en uno de esos besos que dicen todo lo que las palabras no pueden...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario